Desarrollan el primer procesador mexicano

El profesor del Centro de Investigación en Computación del Instituto Politécnico Nacional Marco Antonio Ramírez, en conjunto con ingenieros de la casa de estudios, desarrolló el procesador “Lagarto I” que abrirá el paso al desarrollo de CPU mexicanos.

El problema, de acuerdo a las investigaciones del IPN, es que nadie les asegura que el hardware y el software de los equipos de cómputo no tengan una “puerta trasera” que permitan el acceso a los datos personales o empresariales. La principal cualidad del Lagarto I es ser totalmente seguro y su función es evitar precisamente que se filtre información.

Marco Ramírez asegura que este es el primero de dos procesadores planeados para 2015 y 2016, que por el momento se utilizaran para la investigación y docencia en la maestría en Ciencias de la Ingeniería del Cómputo, que tiene como objetivo generar recursos humanos de alta especialidad y a largo plazo comenzar con la producción de estos procesadores.

El Lagarto I cuenta con una arquitectura tipo RISV (Computador con Conjunto de Instrucciones Reducidas) basada en el procesador MIPS con algunas modificaciones, el cual ejecuta un conjunto de instrucciones de 32 bits que operan sobre datos de 32 bits. Este procesador fue modelado en RTL (Register Transfer Level) mediante un lenguaje de descripción de hardware llamado Verilog, el cual se utiliza para describir sistemas digitales complejos a alto nivel de abstracción, tales como ALUs (Unidad Aritmética Lógica), registros y memorias. Esta arquitectura se divide en siete etapas: búsqueda y extracción de instrucciones, decodificación, lectura de registros, ejecución, adelantado de valores, escritura de resultados y acceso a memoria de datos.

“En nuestro país existen pocos especialistas en arquitectura de computadoras, por lo mismo no hay tradición en las escuelas para enseñar esta área de conocimiento. Las escuelas más aventajadas ofrecen cursos de aplicaciones con microprocesadores, lo que da como resultado que los estudiantes tengan competencias de usuarios de la tecnología y propiedad intelectual que otros países producen” aseguro Ramírez quién realizo su doctorado en la Universidad Politécnica de Cataluña.

Fuente: La Jornada

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